Como los que me
conocen saben no soy un ávido lector, pero el hecho de estar viajando y la
cantidad de destinos ideales para la lectura visitados me llevaron a
incursionar un poco más en el mundo literario. Uno de los libros que empecé a
leer en el barco hacia Iquitos, en la amazonia peruana y siete meses antes de escribir este texto fue “El amor en los
tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez. Por una razón u otra (y
claro, por la falta de hábito) terminé posponiendo su lectura durante mucho
tiempo, leyendo a penas algunas páginas por semana.
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domingo, 25 de septiembre de 2016
jueves, 23 de junio de 2016
Muralla de prejuicios
Luego de buscar el más barato por largo rato llegamos
al nuevo hospedaje y se respiraba un aire extraño. Nos instalamos en la
habitación compartida entre más de quince personas y sin perder tiempo nos
fuimos a duchar porque no dábamos más de lo sucios. Las señoritas iban y venían
del baño con desespero para mirarse al espejo y acomodar sus vestidos
exageradamente apretados. Era viernes: un día con muchos potenciales clientes
en las calles.
viernes, 10 de junio de 2016
¡Adiós, Colombia!
Después de tanto, una vez más nos encontramos cerca de
una frontera. Pero esta vez el trago viene con doble nostalgia ya que además de
estar despidiendo al país en que más tiempo duró nuestra estadía hasta el
momento también le estamos diciendo hasta luego a América del Sur.
lunes, 6 de junio de 2016
De amores y ciudades
La primera vez que fui a Cusco fue en
el año 2013, eran mis vacaciones laborales y decidimos con una amiga visitar
Perú. Quedé enamorada de esta ciudad tanto por su belleza como por la energía
que se respira. Soy de las personas que dicen que no podría vivir en otro lugar
que no sea mi querido Buenos Aires, pero al irme de Cusco le dije a todo el
mundo “yo acá podría quedarme a vivir
tranquilamente”.
lunes, 28 de diciembre de 2015
¡Hasta pronto, Ecuador!
Nos encontramos en la terminal de Esmeraldas,
recién terminamos de comer un nuevo plato de los ya cotidianos camarones pero
esta vez cuesta un poquito más digerirlos. Una mezcla de sensaciones
protagonizada por la nostalgia nubla el sabor: estamos a horas de cruzar la
frontera hacia Colombia.
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