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viernes, 28 de agosto de 2015

¿Se puede morir de amor?

Nos despertamos a las tres de la madrugada y el frío arequipeño era intenso. La combi pasaría a buscarnos a las tres y media, así que rápidamente terminamos de alistar nuestras mochilas y corrí a la cocina para tomar el último trago de leche que quedaba en nuestro sachet, porque viajar es así: no se puede desperdiciar nada. Esta filosofía me recuerda una historia de mi abuela Elisa, quien cuando era pequeña a veces tenía el privilegio de ser invitada por unos amigos a una panadería donde podría elegir lo que ella quisiera para merendar. La parte desafortunada era que mi bisabuela le ordenaba que no pidiera más de una unidad de las delicias que se ofrecían en el local, ya que si no “sería un abuso”. Por esta razón era que mi abuela siempre elegía la factura más grande, por más fea que fuera. “Pero Elisa, son mucho más ricas las de chocolate”. “No importa, quiero esa”. Muchas veces durante el viaje yo me sentí igual. En ese momento no quería esa leche, pero quién sabe cuándo volvería a tomar y entonces, adentro.

miércoles, 15 de julio de 2015

El valor de una foto

Hace aproximadamente un mes estuvimos en Rurrenabaque, ciudad en la amazonia boliviana. Desde allí hay varias posibilidades turísticas para explorar la flora y la fauna del lugar. La más atractiva es ir a las pampas del río Yacuma, un sitio elegido por muchos animales para habitar, entre ellos, los delfines de agua dulce. Uno puede elegir observarlos desde el bote o, los que se animan (también hay pirañas y caimanes), tirarse al río y nadar con ellos. Creo que no puedo explicar con palabras las sensaciones que te brinda estar en el agua acompañada de tan hermosos animales. Estuvimos tres días en las pampas y los tres días nos zambullimos para disfrutar de eso. Algunas veces teníamos seis o siete delfines nadando alrededor, otras algún curioso se acercaba por debajo y nos mordía los dedos de los pies cariñosamente haciéndonos dar un susto tremendo y otras veces no tenían muchas ganas de sociabilizar y simplemente no se acercaban. Reconozco que es bastante frustrante verlos alejarse, pero está bien: ellos deciden. No tengo ninguna foto de esta experiencia.