Hace exactamente cuatro meses cruzábamos la frontera
de Desaguadero en bus y arribábamos la ciudad de Puno, primera de nuestro
recorrido en Perú, con muchísimas expectativas. En ese momento aún no sabíamos
que nuestras expectativas iban a quedar cortas.
jueves, 5 de noviembre de 2015
lunes, 12 de octubre de 2015
lunes, 5 de octubre de 2015
¿Qué tal tu día?
Una de las cosas que más me llama la atención sobre la vida mientras se está de
viaje es cómo se suele poner el foco en lo anecdótico en vez de en lo
cotidiano. Siento que es una costumbre muy positiva que podríamos aplicar
siempre en nuestra vida diaria para hacerla algo menos monótono y más
divertido.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Machupicchu
“Lo cierto, lo importante, es que nos encontramos aquí frente a
una pura expresión de la civilización indígena más poderosa de América,
inmaculada por el contacto de la civilización vencedora y plena de inmensos
tesoros de evocación entre sus muros muertos de aburrimiento de no ser, y en el
paisaje estupendo que lo circunda y le da el marco necesario para extasiar al
soñador que vaga porque sí entre sus ruinas.”
Ernesto Che Guevara
viernes, 28 de agosto de 2015
¿Se puede morir de amor?
Nos despertamos a las
tres de la madrugada y el frío arequipeño era intenso. La combi pasaría a
buscarnos a las tres y media, así que rápidamente terminamos de alistar
nuestras mochilas y corrí a la cocina para tomar el último trago de leche que
quedaba en nuestro sachet, porque viajar es así: no se puede desperdiciar nada.
Esta filosofía me recuerda una historia de mi abuela Elisa, quien cuando era
pequeña a veces tenía el privilegio de ser invitada por unos amigos a una
panadería donde podría elegir lo que ella quisiera para merendar. La parte
desafortunada era que mi bisabuela le ordenaba que no pidiera más de una unidad
de las delicias que se ofrecían en el local, ya que si no “sería un abuso”. Por
esta razón era que mi abuela siempre elegía la factura más grande, por más fea
que fuera. “Pero
Elisa, son mucho más ricas las de chocolate”. “No importa, quiero
esa”. Muchas veces durante el viaje yo me sentí igual. En ese
momento no quería esa leche, pero quién sabe cuándo volvería a tomar y
entonces, adentro.
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